EL ESPÍRITU NAVIDEÑO
Estamos a las puertas de las Navidades y hace días que llevo dándole vueltas a la cabeza la idea de hablaros de la Navidad. Para muchos, entre los que me incluyo, son unas fechas tristes, sin embargo, no siempre ha sido así, porque cuando eramos pequeños estabamos deseando que llegaran las fiestas, para mí era algo mágico, imagino que como para todos los niños, queríamos adornar la casa, el arbol por nuestra cuenta.
Me encantaba la cena de Nochebuena, con toda la familia sentada a la mesa, donde cantábamos villancicos, reíamos, en fin, todo era maravilloso. La comida de Navidad también resultaba entrañable. Son aquellos recuerdos que siempre permanecerán en mi memoria.
En mi niñez, Papa Noel no venía a España, aquí celebrábamos Los Reyes Magos, había que hacer la carta. Me pasaba horas pensando qué pedir. No se, creo que temía que si pedía muchos regalos, no me trajeran ninguno. Sólo me quedaba tranquilo cuando le entregaba la carta y le decía que había sido muy bueno y que esperaba que los Reyes me trajeran todo lo que había pedido. El día 6 de enero, cuando me despertaba, lo primero que hacía era ir al salón. Allí estaban los regalos que me habían dejado los Reyes Magos. Qué sensación tan dulce.
A medida que cumplimos años, perdemos la inocencia y los objetivos son otros. Cuando eramos niños mirabamos la Navidad de otra manera como aquellas reuniones familiares que antes nos encantaban, sin embargo, aquella magia se esfumó, en parte porque empezadon a desaparecer seres queridos. Entre unas cosas y otras, el caso es que fue en esos días cuando se despertó en mí esa tristeza asociada a las fiestas. Hoy daría la vida por tener a todos los miembros de mi familia a mi lado.
Cada uno siente el espíritu de la Navidad de forma diferente. Para mí significa hacer feliz a los míos, echar una mano a quienes lo necesitan, en definitiva, dar sin esperar nada a cambio. Esa sensación de hacer algo por los demás es muy gratificante, hace que nos olvidemos de que somos el centro del mundo para volcarnos en otras personas. Creo que estas navidades, más que nunca, por la difícil situación que atraviesa la sociedad, debemos aportar nuestro granito de arena. Es probable que en muchos lugares del mundo la Navidad se celebre de manera muy diferente o ni siquiera se celebre, bien por guerras o por hambrunas o por lo que sea. Es posible que en la cena o la comida de Navidad haya quien eche de menos a familiares que ya no están, aun así, seguro que los valores como el amor, la paz, la solidaridad y la buena voluntad existen en los corazones de todas estas personas que lo pasan mal, sea Navidad o cualquier otro día del año.
Así pues, quizá deberíamos tener el espíritu navideño siempre con nosotros, pero en cualquier caso, es bueno que al menos una vez al año nos recuerden que debemos agradecer todo lo bueno que nos haya pasado, que aprovechemos esa magia que se crea por Navidad para mejorar la vida de las personas que queremos e intentar ser mejor personas. Que nuestra lista de deseos para esta Navidad no incluya solo objetos, sino acciones que podemos llevar a cabo nosotros mismos y así honrar al Espíritu de la Navidad.

Excelente reflexión, deberíamos recuperar esa inocencia infantil.
ResponderEliminarnuestra lista de deseos... recuperemos el espíritu de la Navidad. felicidades a seguir publicando
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