NUESTRAS DECISIONES DEFINEN QUIENES SOMOS
Nuestras decisiones definen quiénes somos, más allá de nuestros talentos y habilidades. Están también, aquellas personas o cosas que hemos decidido priorizar en un instante determinado, lo que hemos dejado atrás nos define, al igual que dice mucho de nosotros la capacidad de aprender de los errores y de decidir un poco mejor. A menudo suele decirse aquello de que siempre es mejor una decisión errónea que permanecer en el limbo de la indecisión. Sin embargo, en ocasiones, hasta el simple hecho de “no decidir nada” por mera inseguridad, ya es una decisión por sí misma, porque al no actuar y quedarnos donde estamos ya se traza un camino e incluso un destino. Así, en cada uno de esos pequeños actos cotidianos, se va construyendo nuestra vida y también la persona que somos. Lo es porque gran parte de nosotros nos obsesionamos a menudo con la idea de tomar las mejores decisiones posibles, de aprender a clarificar opciones para acertar al 100 % en cada paso y en cada elección, sin embargo, las personas nos pasamos el día entero tomando decisiones de manera inconsciente, motivadas por nuestras emociones, impulsos e intuiciones.
Enviar un mensaje o llamar por teléfono, salir a correr o ver nuestra serie favorita, ir a la fiesta o tomar algo con un amigo. Cada decisión que tomamos a diario perfila algo más que aquello que nos apetece en un momento dado; refleja, también, la esencia de nuestra personalidad, el tipo de vida que llevamos, el trabajo que tenemos y con quién compartimos nuestros días son el resultado directo de las decisiones puntuales tomadas en algún momento. Por lo tanto, tenemos claro que nuestras decisiones definen quiénes somos, pero ¿sabemos cómo las tomamos? Nuestra personalidad define el tipo de decisiones que tomamos. Las personas somos libres hasta cierto punto en la toma de decisiones. Esto es así porque si hay algo que va a determinar el tipo de elecciones que tomemos en la vida es, sin duda, nuestra personalidad para bien o para mal, estamos «moldeados» por la educación recibida, por el modo en que hemos interpretado cada experiencia y, también, por el contexto que nos rodea. Las personas nos obsesionamos siempre por tomar la elección más adecuada, por no fallar y tener éxito en cada uno de nuestros pasos, sin embargo, se nos olvida una cosa, tomar decisiones acertadas es un logro, es cierto, pero la verdad es que nadie tiene el control sobre lo que pueda pasar mañana porque el coste de una buena decisión se ve con el tiempo, pero hay algo más relevante aún, saber reaccionar cuando la decisión es mala y saber aprovecharla cuando la elección es la correcta, cualquiera de esas dos cosas, también nos dice quiénes somos.
Para concluir, como suele decirse, las puertas que abrimos y cerramos cada día son las que deciden el tipo de vida que vivimos y decidir bien es un arte que vamos mejorando con el tiempo y la experiencia. Tengámoslo en cuenta.

aprendamos a decidir lo mejor y que s nadie perjudique, un abrazo gracias por tu reflexión y adelante
ResponderEliminar