domingo, 17 de septiembre de 2023

LA VIDA ES UN PROCESO DE APRENDIZAJE.

 LA VIDA ES UN PROCESO DE APRENDIZAJE



La vida es un proceso cuya principal finalidad es crecer, madurar y evolucionar como personas, aprendiendo a ser felices por nosotros mismos, de manera que sepamos cómo amar la vida tal como es; porque no hemos venido a este mundo a ganar dinero, ni tampoco a proyectar una imagen de agrado logrando éxito  y reconocimiento. Nuestra existencia como personas tampoco está orientada a comprar, poseer y acumular cosas que no necesitamos, ni mucho menos a evadirnos constantemente de nosotros mismos, de hecho, no estamos aquí solamente para sobrevivir. Aunque cada uno está llamado a encontrar su propia respuesta, de ahí que en un principio no vivamos de forma responsable, libre, madura y consciente. Todas estas cualidades y capacidades están latentes en nuestro interior, no en vano, adoptar una postura frente a nuestras circunstancias nos impide aprender y desplegar todo nuestro potencial, donde empezamos a cuestionar nuestra escala de valores, prioridades y aspiraciones. Es entonces cuando decidimos que lo más importante es «aprender a ser felices por nosotros mismos», es decir, a sentirnos realmente a gusto sin necesidad de ninguna persona, estímulo, cosa o circunstancia; más que nada porque ¿de qué nos sirve llevar una vida de éxito y de abundancia si nos sentimos vacíos e insatisfechos por dentro? En general, solemos confundir la felicidad con el placer y la satisfacción que nos proporciona el consumo de bienes materiales y también con la euforia de conseguir lo que deseamos. Sin embargo, la verdadera felicidad no está relacionada con lo que hacemos ni con lo que poseemos aunque no es posible describirla con palabras, podría definirse como la ausencia de lucha, conflicto y sufrimiento internos. Por eso se dice que somos felices cuando nos aceptamos tal como somos y sentimos que no nos falta de nada.  Así, nuestro esfuerzo debe centrarse en eliminar todas las obstrucciones que nublan y distorsionan nuestra manera de pensar y de comportarnos como la inseguridad, la impaciencia o el apego.
Más allá de aprender a ser felices por nosotros mismos, hemos venido al mundo a trascender nuestro instinto de supervivencia emocional, que nos lleva a reaccionar mecánica e impulsivamente cada vez que la realidad no se adapta a nuestros deseos, necesidades y expectativas, es decir, dándonos cuenta en todo momento y frente a cualquier situación de que no son las situaciones, sino nuestros pensamientos, los que determinan nuestro estado emocional. El reto consiste en aprender a aceptar a los demás tal como son y a fluir con las cosas tal como vienen. Tampoco significa reprimirse ni ser indiferente, ni siquiera es sinónimo de tolerar o estar de acuerdo. Y está muy lejos de ser un acto de debilidad, dejadez o inmovilidad; más bien se trata de todo lo contrario. La auténtica aceptación nace de una profunda comprensión, e implica dejar de reaccionar impulsivamente para empezar a dar la respuesta más eficiente frente a cada situación. Así es como podemos cultivar y preservar nuestra paz interior.
En la medida que aprendemos a ser felices por nosotros mismos dejando de sufrir también aprendemos a «amarnos a nosotros mismos y a los demás». Y al hablar de amor no nos referimos al sentimiento, sino al comportamiento, de ahí que amar sea sinónimo de empatizar, aceptar, respetar, agradecer, valorar, perdonar, escuchar, atender, ofrecer, servir y, en definitiva, de aprovechar cada circunstancia de la vida para dar lo mejor de nosotros mismos. Llegados a este punto, cabe preguntarse ¿somos verdaderamente felices? ¿O más bien solemos sufrir? ¿Sentimos una paz invulnerable? ¿O más bien solemos reaccionar? ¿Nos amamos a nosotros mismos y, en consecuencia, a los demás? ¿O más bien seguimos luchando y creando conflictos? ¿Estamos dando lo mejor de nosotros mismos? ¿O más bien seguimos limitando nuestra capacidad de amar y de servir, esperando que sean los demás quienes se adapten a nuestros deseos y expectativas? Sean cuales sean las respuestas, cabe recordar que el aprendizaje es el camino y la meta de nuestra existencia. Así, el hecho de que estemos vivos implica que, seguramente, todavía tenemos mucho por aprender.

2 comentarios:

  1. todavía tenemos mucho que aprender... y encontraremos lo que es de verdad amar... lo que de verdad es la felicidad... lo que es el sentido de la vida... adelante

    ResponderEliminar

NO OLVIDES DISFRUTAR TU VIDA AL MAXIMO

 NO OLVIDES DISFRUTAR TU VIDA AL MAXIMO Debemos disfrutar la vida día a día, pero nos dedicamos a nuestras labores como estudiar, trabajar, ...