domingo, 28 de enero de 2024

VIVIR EN TODA SU IDENTIDAD

 VIVIR EN TODA SU IDENTIDAD




Ya sabemos que la vida es peligro, riesgo, duda, camino incierto, dar pasos, tomar decisiones y asumir las consecuencias. No hay nada seguro en la vida y cada mañana se abre el mundo ante nosotros con la imperiosa novedad de no saber cómo llegarán los acontecimientos, ni cuáles serán, y la inevitable necesidad de esforzarnos por cuidar lo que tenemos, y mantenerlo, e intentar que no se eche a perder y aún así siempre está el azar y el devenir incontrolado. Es la grandeza de nuestra vida y a la vez su tragedia, lo que nos ilusiona y nos inquieta al mismo tiempo en esa pura emoción que es vivir, a veces tan difícil de sobrellevar con buen ánimo. Todo lo que está en nuestra vida hay que ganarlo todos los días, porque no deberíamos olvidar nunca que esta es la vida que nos toca vivir, y es así de inquietante y nos produce miedo y alegría a la vez una noria de sentimientos, estados y ganarlos cada día es fundamental.

En tiempos de crisis como los actuales, con el mundo alrededor exaltado y temeroso, estas sensaciones se extreman en nuestro corazón. Debemos saber que no hay tiempos definitivos y para siempre, esta es una maravillosa idea cargada de belleza y de futuro, pero también de temor, que nunca podemos perder de vista, nos mantiene alerta y tal vez nos hace más fuertes. El mundo real es imprevisible y en él todo puede ocurrir, un horizonte siempre abierto “a la verdadera plenitud de la vida”, a lo mejor y lo peor, con toda su felicidad y todo su pánico. Hay que vivir con la alegría. Alegría y alboroto, es verdad, pero también dolor e incertidumbre, vivir tal como es en toda su intensidad, o sea, en toda su maravillosa expectativa pero también en su oscuro e inevitable riesgo porque el mundo es ineludible.

Estas ideas van rondando últimamente por dentro, no sé porqué, sencillamente es así. Tal vez los tiempos turbulentos que vivimos y ello nos hace pensar que hay que atrapar el día en toda su luz y apurar siempre el último beso, cada caricia, cada mirada, por lo que pueda pasar en los mares que vamos surcando y la combinación de tormentas y calmas con las que de manera irremediable nos tenemos que encontrar a lo largo de nuestra aventura. La existencia es peligrosa y lo más bello del mundo. No hay otra cosa, siempre en marcha, o sea, el camino que se hace al andar como decía Machado y que, por tanto, nunca es definitivo, ni concluso, ni hermético, sino eternamente haciéndose y abierto a toda la inmensidad bajo las estrellas. No decaigamos y luchemos.


1 comentario:

  1. atrapar el día en toda su luz y apurar siempre el último beso, cada caricia, cada mirada... vivir.
    felicidades, gracias, esperamos cada día algo más

    ResponderEliminar

NO OLVIDES DISFRUTAR TU VIDA AL MAXIMO

 NO OLVIDES DISFRUTAR TU VIDA AL MAXIMO Debemos disfrutar la vida día a día, pero nos dedicamos a nuestras labores como estudiar, trabajar, ...