EL VALOR DE LA VIDA

Despertarse por la mañana, desayunar, trabajar, ir a la compra, revisar WhatsApp,
Facebook, Messenger e Instagram, ver una serie, estar cansado, irse a la cama,
y ya de nuevo, es mañana, y así semana tras semana… y así nos echamos las manos
a la cabeza, por sentir que la vida ha sido tan monótona que cuesta encontrarle
sentido.
En los últimos tiempos, la
vida se ha convertido en una lista de cosas que hacer para
poder cumplir con las expectativas de la sociedad, de la familia, de la pareja o
incluso con las que creemos nuestros, cuando no hemos tenido el tiempo de
pararnos a escucharnos, a reflexionar y a elegir. Podríamos decir que
estamos en un sistema y
que ha pasado a definir la calidad de esta, en relación a lo que tengo, no
tengo o me gustaría tener, en vez de lo que soy y puedo llegar a ser, por lo
tanto, nos preguntamos ¿hemos desvalorizado la vida? Puede que la
respuesta sea que sí, pero tranquilo, estamos a tiempo de cambiarlo.
Una de los aspectos que hace que la respuesta anterior sea afirmativa, es
que, probablemente, hayamos olvidado que lo que más valor le da a tu
vida es que es tuya y, por lo tanto, tú eres lo más
importante de ella. Que tú estés hoy aquí no es algo casual, tienes
algo que aportar al mundo y a las demás personas, aunque todavía no lo sepas ya
que todas las personas tenemos aptitudes y carismas únicos, aunque a veces, por
cuestiones ajenas a nosotros, esto pueden caer en el olvido.
Es posible que, en algún momento, sin darnos cuenta y debido a las
experiencias de la vida, nos hayamos desenfocado, es por eso que hoy nos toca
preguntarnos: ¿hacia dónde estoy mirando? ¿Dónde he puesto el foco de
mi vida?
Como decíamos anteriormente, si el valor está en lo que tengo materialmente
podré darme cuenta de que no tengo nada y lo tengo todo, probablemente porque
somos capaces de mirar hacia dentro y reconocer nuestras potencialidades, para
desde ahí, seguir construyendo y dando valor a nuestras vidas. Por ello,
lo primero que podemos hacer para conectar con el valor de nuestra vida
es enfocarnos en nosotros, cambiar la mirada de fuera hacia dentro, para
poder descubrir la esencia, pues eso es la vida, un tesoro, que nos permite ir
descubriendo cada
día el sentido que tiene para cada una de nosotros. Esto puede resultar
complejo, y en realidad lo es, ya que, debido a los ritmos frenéticos de
nuestro día a día, pocas nos permitimos parar para hacer este trabajo de
autoconocimiento y autodescubrimiento. Además, en muchas ocasiones
-quizás más de las que nos gustaría-, la vida nos presenta situaciones que nos
hacen dudar de nuestros motivos para estar vivos, creemos que lo que hemos
vivido ha sido tan duro y devastador que ha arrasado con nuestro sentido de la
vida. Pues bien, todas las emociones desagradables, como el resto de emociones,
tienen una función, y poder transitar por ellas favorece ese camino de
autodescubrimiento, que nos ayuda a poder conectar con nosotros mismos, por
tanto, para saber cuál es el valor de nuestra vida tenemos que buscarle un
sentido, un para qué.
Hay algo que no debes olvidar, aunque no lo creas, tu vida tiene un para
qué, y ese para qué es lo que te hace único e insustituible., nadie podrá
reemplazarte en caso de que tú no estuvieras. La manera en que
podemos conectar con este sentido, en primer lugar, será poniendo el foco
en nuestras necesidades ya que es muy importante validar aquello que hoy
estoy necesitando, y que puede no ser lo que necesite mañana, porque en
la capacidad de elegir el descubrimiento pero recuerda que la vida es un
tesoro que necesitamos ir descubriendo, por lo tanto, es fundamental, que nos
permitamos tener opciones, que no permanezcas estático, para así poder ir
hallando dónde está el motivo por el que hoy vas a vivir.
Esto nos exige vivir
nuestra propia vida y no la que vemos tras la pantalla
para fijarnos y compararnos con esas personas, algunas incluso completamente
desconocidas para nosotros, de las cuales no vemos más que lo que nos quieren
mostrar. Cuando hacemos esto nos volvemos a desenfocar, a poner la mirada
hacia fuera, y creer que no hay nada en nosotros ya que la vida nos pide vivirla,
mantenernos activos, prestar atención a nuestras experiencias, crear
oportunidades, no esperar a que las oportunidades vengan, no quedarnos anclados
en qué pasará o limitarnos por situaciones que pertenecen al pasado.
Esta actitud ante la vida evita que miremos al futuro y nos permite
quedarnos en el presente, la magia de todo esto es que nunca es tarde que no
existe un momento para empezar a buscar, ni uno para dejar de hacerlo ya que cada
día es una buena oportunidad para parar, dedicarte tiempo y redescubrir nuestro
sentido a nuestras vidas. No te preocupes si algún día sientes que no eres
capaz de encontrarlo, pues eso no implica que al día siguiente no puedas
ponerte a buscarlo de nuevo.
Asimismo, no tienes por qué buscar ese sentido solo, a veces, los
acontecimientos que hemos tenido que vivir han nublado tanto nuestro sentido
que necesitamos que otra persona nos ayude a quitar la venda de los ojos, para
poder observar con nuestra propia luz.
No tengas miedo, es normal que en algún momento te sientas así, pide ayuda,
no estás solo, pero por encima de todo, recuerda lo más importante de la vida,
eres TÚ. @Jasv_71
Cada día una nueva oportunidad... Busquemos. Gracias amigo por tan hermosa reflexión, tenemos que tomarla en serio
ResponderEliminarMichisimas gracias por la publicacion,me a gustado mucho
ResponderEliminar