ENCONTRAR NUESTRO CAMINO EN LA VIDA
En algún momento de la vida, es común sentirnos perdidos o sin rumbo. Esta
sensación puede surgir por diversos motivos, como la falta de claridad en
nuestros objetivos, la presión social, la inseguridad personal o la falta de
satisfacción en nuestras decisiones, sin embargo, es importante recordar que
sentirse perdido no es algo permanente, y que existen herramientas que pueden ayudarnos a encontrar el rumbo en nuestra vida y
recuperar la sensación de control y dirección para dejar de sentirnos perdidos
y encontrar el camino que deseamos seguir en nuestra vida.
¿Alguna vez has pensado que llegabas tarde para hacer algo en la vida, o
que por no haberlo hecho has fracasado en todo? Esta es una sensación muy común
que muchas personas exponen en sus propias vidas, esta sensación puede tener
muchos factores y causas como no encontrar trabajo, no haber estudiado en su
momento, no encontrar pareja y que se nos pase el arroz, esa sensación de ya es
tarde para hacer cualquier cosa… hay tantos motivos, pero lo cierto que esta
sensación acaba siendo similar a una sensación de fracaso, de miedo y de ansiedad.
Es cierto que las normas, los estereotipos marcados por las familias u
otros aspectos idealizan y marcan un camino concreto como las edades para
realizar ciertas actividades, estudios, trabajos, formaciones, cuándo tener
pareja, cuándo comprar una casa, cuándo… pero ¿a cuántas personas conocemos
verdaderamente que tienen la vida perfecta que querían, sin haber sentido esto
en algún momento de su vida? y es que, por suerte, la realidad es muy
diferente; la mayoría de personas no siguen esa norma estipulada. La mayoría
tiene su propio camino, con sus propias condiciones, decisiones y muchos
caminos que no han tomado, ya sea porque no lo han querido elegir, porque no
han podido, porque ese camino estaba cerrado y han tenido que escoger otro,
porque no tenían las herramientas para construir ese nuevo camino.
A nivel personal y profesional, he podido ver a muchas personas en mi vida
con esta situación, con esta espinita clavada de algo que les gustaría hacer y
no han podido, porque “ya es tarde” o tienen una sensación de miedo de haberse
equivocado, de haber fallado, de no haberse esforzado, miedo de intentarlo y
que no salga, miedo de que ya sea tarde ya que muchas veces nos centramos en lo
que no tenemos y no en lo que sí hemos encontrado en nuestro camino. Si
hubiésemos tomado otra vía, es posible que hubiésemos perdido muchas cosas,
muchas personas, muchos aprendizajes.
El pasado es pasado y no podemos cambiarlo, está hecho y es algo que nos va
a acompañar, es nuestra vida, pero el futuro lo escribimos con cada paso que
damos hacia él. Podemos mirar hacia atrás y ver todos los diferentes caminos
que no hemos tomado, millones de decisiones, puntos de inflexión
y situaciones que nos han hecho elegir una ruta u otra. Absolutamente todas las
personas hemos descartado otros caminos para elegir el que hemos tomado, ahora
bien, ¿es verdaderamente tarde para elegir de nuevo, un cambio de camino? ¿Es
verdaderamente tarde para tomar ciertas decisiones, realizar ciertos cambios o
encontrar nuevos caminos?
Es cierto que hay caminos que, inevitablemente, puede que sí hayan quedado
atrás y tenemos que lidiar con ello y aprender a manejar el malestar que nos
provoca, pero también es cierto que, muchos caminos pueden reabrirse en nuestra
vida y dudar de si elegirlos, aunque hayan pasado años donde hayamos elegido no
tomarlos. Es en esta situación donde tenemos que ver qué está pasando, qué es
lo que quiero, y cómo o dónde puedo conseguirlo. Es normal la sensación de miedo al tomar decisiones, es normal las dudas y las incertidumbre que produce todo cambio, es algo que forma parte del proceso y,
aunque pueden ser desagradables esas sensaciones y emociones, aunque sea
temblando y con miedo, vamos a intentarlo porque muchas veces nos quedamos
bloqueados delante de los distintos caminos y al final, no elegir ninguno
también es elegir uno, ¿Es el que queremos elegir?
¿A dónde llegas tarde? ¿Es una carrera y no nos hemos enterado? ¿Cuál sería
para ti la meta? ¿A dónde quieres llegar? Estas preguntas se me asemejan mucho
a “quiero ser feliz”, como si fuese una meta a la que llegar, pero, ¿Es una
meta o es un camino que recorrer, donde ir encontrando esas emociones
agradables, situaciones chulas y de confort en el día a día, entendiendo que
para que existan también tiene que existir la parte desagradable y más difícil
de manejar, pero no imposible? ¿De qué sirve llegar a una meta si no he podido
disfrutar del trayecto? ¿De esa forma he llegado verdaderamente a esa meta?

Muchisimas gracias por la publicacon,me a gustado
ResponderEliminarMuy bonito mensaje, dices cosas muy hermosas, no te has dejado nada en el tintero, siempre hay una nueva oportunidad de tomar una nueva decisión que nos abra un nuevo camino, pero sepamos disfrutar también del camino que estamos haciendo, gracias
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