NO VIVIR DE LAS APARIENCIAS.
Hemos creado un mundo donde las apariencias se han convertido en la forma de simular la felicidad porque nos preocupamos demasiado por lo que dirán, creerán o pensaran los demás de nosotros, y con ello, basamos muchas de nuestras acciones, necesidades y deseos en aparentar y dar una percepción ideal de lo que somos, hacemos o tenemos.
Le damos demasiada importancia a las opiniones de los demás, incluso más que a las nuestras porque si vivimos para aparentar algo que no somos, estaremos tomando el rol de una vida ideal ficticia, que en realidad no tienes y que aparentas solo cuando estas bajo la lupa de la gente, debemos tener en cuenta que no está todo el tiempo siendo observado, de hecho, el tiempo que la gente está atenta a ti es mínimo, prácticamente nulo, digamos 5 minutos en una fiesta o 5 segundos cuando vemos a nuestros vecinos.
Si te enfocas en demostrar y aparentar algo a alguien, estarás viviendo solo para satisfacer y caer en gracia a otras personas, la mayoría de las cuales no les importa tu vida, además, el tiempo que aparentas ser alguien que no eres es mínimo, comparado con el tiempo que vives tu vida tal como realmente es.
Dejar a un lado las apariencias no solo aplica en tu estilo de vida y lo que haces, también en la persona que eres. Lo que quiero transmitir con este ejemplo es que, mucha gente desperdicia su vida tratando de guardar las apariencias y satisfacer las expectativas de otros porque nos olvidamos de vivir de verdad, en armonía con sus valores personales, sus convicciones, sus sueños más profundos y con unos objetivos y metas de verdadera realización personal. Como puedes ver, no tiene ningún sentido, vivir aparentando y satisfaciendo las expectativas de personas a las que no les importas. No tienes que demostrar que tienes la pareja perfecta, la casa de ensueño, la familia ideal, el puesto de trabajo envidiable o el auto que otros no pueden tener porque no tenemos que demostrar nada a nadie.
Antes de querer satisfacer las expectativas de alguien, ya sea tu familia, amigos o conocidos, primero satisface las tuyas, busca sentirte bien, tener la conciencia tranquila y permanecer en armonía con tus valores, convicciones e ideales. Coloca tus expectativas personales primero y en lo más alto. Sé auténtico y espontáneo y jamás te preocupes por «el que dirán».

sé auténtico y espontáneo y jamás te preocupes por el qué dirán... autenticidad es lo que d valor a la vida. felicidades y gracias por la reflexión
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